La Homeopatía parte de un modelo conceptual de salud diferente, en el cual se valoriza lo individual por encima del nombre de la enfermedad, centrándose en la totalidad psico-biológica de la persona y su historia concreta de vida.
Este enfoque sólo puede llevarse a la práctica a través de una profunda relación médico-paciente y requiere de un estudio detallado y minucioso, donde lo que más se jerarquiza para el diagnóstico son las características «individualizantes» de ese paciente.
La Homeopatía no es una forma más o menos original de diagnosticar y curar, sino que es la consecuencia inevitable de un modo de entender al hombre situado en el mundo y situado en sí mismo.
Esta mirada diferente sobre el ser humano, no se realiza a través de un modelo mecanicista, biologista y organicista, sino que implica poseer una concepción distinta del proceso salud-enfermedad.
Toda dolencia tiene casi siempre un componente emocional y otro somático. Nuestras respuestas vitales ante los estímulos son manifestaciones psico-físicas, y ambas áreas se afectan en menor o mayor grado cuando nos enfermamos.
La enfermedad no es más que un mecanismo de adaptación biológica al medio circundante, al mundo cósmico-biológico-social que envuelve al individuo, y esa adaptación no es sólo instintiva o subconsciente sino que también se produce en el intelecto, la voluntad, la capacidad de decidir, desear, razonar, ponderar las circunstancias, por lo que el sentido de la enfermedad, es decir la adaptación del yo a las circunstancias del entorno, es finalmente un problema de libertad humana.
Miedos, ansiedades, inseguridades, sentimientos penosos, percepciones negativas sobre uno mismo o los demás que persisten a lo largo de la vida, forman el conjunto de vivencias básicas que edifican y dan una tonalidad determinada al ser. Esto es lo nuclear, lo medular que moldea la vida de cada persona, y determina su actitud ante el mundo. Sobre esas cualidades se construirá la persona que cada uno es, tanto en la enfermedad como en la salud, se trate de trastornos físicos, funcionales o emocionales.
Detectar cuál es el sufrimiento, de donde parte la raíz del conflicto personal que como individuo presentamos en forma latente o manifiesta, abordando y armonizando ese “nudo” existencial que inexorablemente nos incapacita subyacendo en nuestra historia personal, es el objetivo que el médico homeópata se plantea para poder curar.
Curar a la persona significa provocar un cambio de aquellas pautas internas (emocionales o psicológicas), que determinan una actitud negativa ante la vida.
Si no hay una modificación de esos rasgos erróneos, no habrá verdadera curación.
¿Por qué ? Porque como seres vivientes somos una unidad, y mientras el desequilibrio vital siga expresándose en algún sitio, sea en el cuerpo o en la mente, la persona seguirá enferma. Este desequilibrio podrá perpetuarse localizado físicamente o trasladándose de un lado a otro, dando manifestaciones psíquicas o corporales, o alternado cíclicamente entre unas y otras, si no se logra curar al “todo”, que es el individuo.
Que significa curar con la Homeopatia
21 julio 2013
Publicado por Homeopatia Villa Maria
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