APRENDIENDO A SER BUENOS PROPIETARIOS
El perro ideal no se encuentra en la estantería de un supermercado, y menos con un piloto automático de manejo.
No pensemos que es de peluche, que no come, ni rompe y que tampoco hace pipi o popo.
Deberá ser su nueva familia quien lo instruya, despacio, con conocimientos del comportamiento canino, constancia y una inagotable fuente de muy buena voluntad.
Deberán comenzar desde el preciso instante en que ingrese a su nueva casa, continuando con la tarea que ya comenzaron su madre y sus hermanos a través del juego y de una supervisión adecuada.
Es sumamente importante, en esta etapa el crear y afianzar la seguridad en sí mismo del cachorrito.
Tener un perro seguro es tener un can que no muerde como resultado del miedo, no tiembla ante el más mínimo ruido, no escapa de la gente ni muestra los dientes a cuanto perro se le cruza.
Estamos hablando de SOCIALIZACION, y esto en que consiste, en prepararlo a integrarse a nuestras vidas humanas.
Esto implica, que aprenda a no ser temeroso de la gente ni de otros perros.